En el siglo XVIII , e l más destacado continuador de la imaginería barroca fue Francisco Salzillo. Aunque nació y trabajó en Murcia, su familia era de origen italiano. Asumió el oficio de su padre Nicolás, escultor, pero consiguió un estilo en el que fundió el dramatismo de lo hispano con la gracia de Italia. Una parte importante de su producción está compuesta por figuras de Belén, pues conoció la técnica de producción de éstas a través de las que se importaban de Nápoles y llegaban a Murcia. Invirtió parte de su vida en la realización de su Nacimiento o Belén , de más de novecientas figuras, el cual fue concluido tras su muerte, por su discípulo Roque López.

Su importancia reside en su actividad como escultor de pasos procesionales, en los que establece grupos de gran utilidad psicológica, cohesionados por la acción. El tratamiento de los rostros, excesivamente dulzones, se ve compensado por su excepcional virtuosismo técnico en el trabajo de la madera, que le permite un exhaustivo estudio de posturas y anatomía, así como por lo correcto de sus composiciones; ello puede verse en los pasos referentes a la Caída , La Última Cena, la flagelación y El prendimiento.

Es un artista muy elegante, profundo conocedor de la anatomía humana y auténtico entusiasta del color. Tenía una gran capacidad para crear imágenes verosímiles Entre sus obras fundamentales destacan: La oración en el Huerto de los Olivos, es un grupo de madera policromada perteneciente a las escenas de la pasión. Destaca el desnudo del ángel, casi clásico. Impresiona la profundidad mística de la escena.


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