«Hermandades y cofradías: promotoras del arte barroco»

Materia: Geografía e Historia
Curso: 2.º ESO
Ámbito cronológico: Edad Moderna, especialmente siglos XVII-XVIII
Contexto espacial prioritario: España y Andalucía
Tema: arte barroco, religiosidad, sociedad y patrimonio cultural.

Objetivos didácticos

Geografía e Historia

El alumnado deberá:

  • comprender qué eran las hermandades y cofradías en la sociedad de la Edad Moderna;
  • explicar su dimensión religiosa, social, asistencial y cultural;
  • comprender el concepto de promotor o comitente artístico;
  • relacionar las prácticas religiosas posteriores al Concilio de Trento con la difusión del arte barroco;
  • reconocer la importancia de los encargos de imágenes, retablos, pasos procesionales y otras manifestaciones artísticas;
  • interpretar el arte como un fenómeno relacionado con la sociedad que lo produce;
  • comprender la importancia histórica de las procesiones como espacios de difusión pública de imágenes;
  • valorar las cofradías como agentes de conservación y transmisión del patrimonio histórico-artístico;
  • reconocer la especial relevancia de este fenómeno en Andalucía.

NIVEL BÁSICO

Las cofradías y el arte barroco

Durante los siglos XVII y XVIII se desarrolló en España el Barroco. Fue un estilo artístico caracterizado, entre otros rasgos, por el movimiento, la expresividad y la búsqueda de emociones en el espectador.

En aquella sociedad la religión tenía una gran importancia. Muchas personas pertenecían a hermandades y cofradías, asociaciones de fieles que se reunían para practicar su religión y ayudarse entre ellos. Algunas atendían a enfermos, ayudaban a personas necesitadas, organizaban entierros o participaban en celebraciones religiosas.

Las cofradías también tuvieron una gran importancia para el arte.

Necesitaban imágenes para sus iglesias, capillas y procesiones. Por ello encargaban obras a escultores, pintores, doradores, plateros, bordadores y otros artesanos.

Muchas imágenes representaban a Cristo, la Virgen y los santos. Los artistas intentaban representar el dolor, la tristeza, la compasión o la esperanza de manera fácilmente comprensible. El objetivo era que las personas que contemplaban las imágenes comprendieran las escenas religiosas y se emocionaran ante ellas.

Las procesiones fueron especialmente importantes. Cuando una escultura salía de una iglesia y recorría las calles, podía ser contemplada por muchas personas. De esta manera, el arte abandonaba temporalmente el interior de los templos y ocupaba el espacio público.

Esto permitió que las imágenes barrocas fueran conocidas por una parte muy amplia de la población.

En Andalucía las cofradías alcanzaron una gran importancia. Ciudades como Sevilla, Granada, Córdoba o Málaga desarrollaron importantes tradiciones religiosas y artísticas.

Las hermandades también contribuyeron a conservar numerosas obras. Algunas imágenes realizadas hace varios siglos continúan formando parte de su patrimonio.

Por ello podemos afirmar que las cofradías no fueron solamente asociaciones religiosas. También fueron promotoras del arte y transmisoras del patrimonio cultural.

Comprensión lectora — nivel básico
  1. ¿En qué siglos se desarrolló principalmente el Barroco español?
  2. ¿Qué eran las hermandades y cofradías?
  3. Escribe dos funciones sociales que podían realizar.
  4. ¿Qué tipos de obras encargaban?
  5. ¿A qué profesionales podían contratar?
  6. ¿Qué personajes religiosos aparecían frecuentemente representados?
  7. ¿Por qué las imágenes barrocas intentaban provocar emociones?
  8. ¿Por qué fueron importantes las procesiones para difundir el arte?
  9. Cita dos ciudades andaluzas mencionadas en el texto.
  10. Explica con tus propias palabras esta afirmación: «Las cofradías fueron transmisoras del patrimonio cultural».

Hermandades y cofradías como promotoras del Barroco

Para comprender la difusión del arte barroco español no basta con estudiar a sus grandes artistas. También debemos preguntarnos quién encargaba las obras, quién las pagaba, para qué se realizaban y quiénes las contemplaban.

Durante los siglos XVII y XVIII, las hermandades y cofradías constituyeron importantes formas de asociación de la sociedad del Antiguo Régimen. Su actividad combinaba funciones religiosas con otras asistenciales, funerarias y comunitarias.

Su importancia artística fue considerable porque actuaron como comitentes. Un comitente es la persona o institución que encarga una obra artística y, normalmente, financia su realización.

Las cofradías podían contratar escultores, pintores, arquitectos, ensambladores, doradores, plateros, bordadores y otros profesionales. Encargaban esculturas, pinturas, retablos, objetos litúrgicos y elementos destinados a las procesiones.

Este fenómeno debe relacionarse también con la Contrarreforma católica y con las orientaciones surgidas del Concilio de Trento (1545-1563). En el mundo católico se concedió una gran importancia a las imágenes religiosas como instrumentos para enseñar, transmitir modelos de comportamiento religioso y favorecer la devoción.

El Barroco respondió especialmente bien a estas necesidades. Las esculturas religiosas buscaban frecuentemente una representación convincente de las emociones. Gestos, miradas, lágrimas, heridas, posturas corporales y policromía podían aumentar la sensación de realidad.

La imaginería barroca española alcanzó así un extraordinario desarrollo.

Las procesiones aumentaban la capacidad comunicativa de estas imágenes. Una escultura situada habitualmente en una iglesia podía recorrer las calles durante determinadas celebraciones. El espacio urbano se convertía entonces en escenario religioso y artístico.

La relación entre cofradías y artistas también favoreció la creación de importantes centros escultóricos. En Andalucía sobresalieron especialmente Sevilla y Granada. Escultores como Juan Martínez Montañés, Juan de Mesa, Pedro Roldán o Pedro de Mena se encuentran entre los grandes representantes de la escultura barroca vinculada, de distintas maneras, al mundo religioso de su tiempo.

Sin embargo, las cofradías no deben estudiarse únicamente desde el punto de vista religioso. Los encargos artísticos generaban actividad económica: era necesario adquirir materiales y pagar el trabajo de numerosos profesionales.

Por ello, una procesión barroca era simultáneamente un fenómeno religioso, social, artístico, económico y urbano.

Muchas hermandades han conservado además obras durante siglos. El patrimonio cofrade constituye, por tanto, una fuente importante para conocer la sociedad y la cultura de la Edad Moderna.

Comprensión lectora — nivel intermedio

  1. ¿Por qué no podemos explicar el Barroco estudiando exclusivamente a los artistas?
  2. Define comitente.
  3. ¿Qué funciones desempeñaban las cofradías además de las religiosas?
  4. ¿Qué relación establece el texto entre Contrarreforma y arte?
  5. ¿Por qué las imágenes eran útiles para transmitir contenidos religiosos?
  6. Identifica cuatro recursos empleados por la escultura barroca para producir emoción.
  7. Explica por qué una procesión aumentaba el número de espectadores de una obra.
  8. ¿Qué dos grandes centros andaluces de escultura barroca aparecen mencionados?
  9. ¿Por qué los encargos de las cofradías también tenían consecuencias económicas?
  10. Explica mediante un esquema:

Cofradía → encargo → artista → obra → procesión → público → difusión artística

NIVEL AVANZADO

De la devoción al patrimonio: las cofradías como agentes de producción y difusión artística

La expansión del Barroco en la España de los siglos XVII y XVIII no puede interpretarse exclusivamente como una sucesión de innovaciones estilísticas protagonizadas por grandes maestros. Una interpretación histórica más completa exige analizar los mecanismos sociales de producción, financiación, utilización, recepción y conservación de las obras de arte.

Desde esta perspectiva, las hermandades y cofradías constituyen un objeto de estudio fundamental.

Estas corporaciones religiosas formaban parte del complejo entramado asociativo de la sociedad del Antiguo Régimen. Aunque existió una gran diversidad entre ellas, podían desarrollar funciones devocionales, asistenciales, funerarias y de integración comunitaria.

Al mismo tiempo, fueron importantes agentes de promoción artística.

La construcción o decoración de capillas, la realización de retablos, la adquisición de objetos de platería y, especialmente, el encargo de imágenes religiosas generaron una demanda continuada de producción artística.

El fenómeno se desarrolló dentro de la cultura religiosa de la Europa católica posterior al Concilio de Trento (1545-1563). Conviene evitar una explicación excesivamente simplificadora: Trento no creó un «estilo barroco» ni estableció una estética barroca completa. Sin embargo, la cultura católica postridentina reforzó determinados usos religiosos de las imágenes y favoreció que estas fueran comprensibles, decorosas y capaces de estimular la devoción.

En este contexto, la escultura policromada adquirió una extraordinaria capacidad comunicativa.

La madera tallada podía recibir preparación, policromía y otros recursos destinados a aumentar su apariencia de realidad. El naturalismo, la expresión de los rostros, el movimiento corporal y la representación del sufrimiento contribuían a producir una intensa respuesta emocional.

La relación entre cofradía y artista tampoco era completamente libre. Los encargos podían establecerse mediante contratos, en los que se especificaban aspectos de la obra, materiales, dimensiones, iconografía, precio o plazos de ejecución. Por tanto, la obra final era resultado de la interacción entre las capacidades del artista, las exigencias del cliente, las convenciones religiosas y las expectativas de la sociedad.

La procesión multiplicaba posteriormente la capacidad de difusión de la imagen.

La obra abandonaba temporalmente su emplazamiento habitual y recorría el espacio urbano. Calles, plazas, balcones, fachadas y edificios participaban en una auténtica transformación simbólica de la ciudad.

Podemos hablar, por tanto, de una cierta socialización de la experiencia artística: la contemplación de las imágenes no quedaba restringida a quienes accedían a una determinada capilla.

Este fenómeno tuvo particular relevancia en Andalucía. Sevilla y Granada se convirtieron en destacados centros de producción escultórica durante el Barroco, aunque existieron talleres y manifestaciones relevantes en otros territorios andaluces.

La actividad de las hermandades estimuló además una verdadera cadena productiva: escultores, pintores, ensambladores, doradores, plateros, bordadores, carpinteros y otros oficios podían intervenir directa o indirectamente en la elaboración y mantenimiento de su patrimonio.

Finalmente, existe una dimensión que conecta el Barroco con nuestro presente: la conservación patrimonial.

Numerosas obras creadas para contextos religiosos de la Edad Moderna continúan conservándose gracias a instituciones que han mantenido su uso, cuidado y transmisión durante generaciones. Sin embargo, la conservación actual exige también criterios científicos: documentación, restauración profesional, control de las condiciones ambientales y respeto por la materialidad histórica de las piezas.

Las cofradías constituyen así un excelente ejemplo para comprender que una obra artística no puede separarse de la sociedad que la produce. El arte barroco fue creación estética, pero también religión, economía, comunicación, identidad colectiva y ocupación simbólica del espacio urbano.

Comprensión y pensamiento histórico — nivel avanzado

  1. ¿Por qué el texto considera insuficiente una Historia del Arte centrada exclusivamente en los grandes artistas?
  2. Explica la diferencia entre artista y comitente.
  3. ¿Qué factores condicionaban el resultado final de una obra encargada por una cofradía?
  4. ¿Por qué sería incorrecto afirmar simplemente que «el Concilio de Trento creó el Barroco»?
  5. Relaciona naturalismo, policromía y función comunicativa.
  6. ¿Qué información histórica podemos obtener de un contrato artístico?
  7. Explica el concepto de socialización de la experiencia artística empleado en el texto.
  8. ¿Cómo transformaba una procesión el espacio urbano?
  9. Demuestra mediante tres argumentos que el patrimonio cofrade también puede estudiarse desde la historia económica.
  10. Formula una hipótesis: ¿habría alcanzado la imaginería barroca española la misma difusión sin la existencia de hermandades y cofradías? Argumenta tu respuesta.
  • Barroco: Corriente cultural y artística desarrollada fundamentalmente durante el siglo XVII y parte del XVIII.
  • Hermandad: Asociación de personas unidas generalmente por finalidades religiosas y comunitarias.
  • Cofradía: Corporación de fieles organizada en torno a determinadas prácticas religiosas y devocionales.
  • Comitente: Persona o institución que encarga una obra de arte.
  • Imaginería: Producción de imágenes escultóricas, especialmente religiosas.
  • Policromía: Aplicación de diferentes colores sobre una escultura.
  • Retablo: Estructura artística situada generalmente detrás o alrededor de un altar y formada por arquitectura, escultura y/o pintura.
  • Contrarreforma: Proceso de renovación y reafirmación del catolicismo desarrollado en el contexto de la Reforma protestante.
  • Concilio de Trento: Concilio de la Iglesia católica celebrado entre 1545 y 1563, fundamental en la reforma católica de la Edad Moderna.
  • Devoción: Práctica y sentimiento religioso dirigido hacia Dios, Cristo, la Virgen o los santos.
  • Patrimonio: Bienes materiales e inmateriales heredados del pasado y considerados valiosos para una sociedad.
  • Iconografía: Estudio e identificación de los temas, personajes, símbolos y atributos representados en las imágenes.
  • Naturalismo: Tendencia artística que intenta representar las figuras con apariencia próxima a la realidad observable.
  • Patrimonio inmaterial: Prácticas, conocimientos, celebraciones y tradiciones transmitidos entre generaciones.

Actividades competenciales

Estas actividades son comunes a los tres niveles; cambia el grado de autonomía y profundidad exigido.

Actividad 1. Investigar una obra

Busca una escultura barroca que perteneciera o esté relacionada históricamente con una hermandad o cofradía andaluza.

Elabora una ficha con:

autor — fecha — material y técnica — iconografía — localidad — función original — relación con una hermandad — estado actual de conservación.

Finalmente responde:

¿Qué información sobre la sociedad barroca podemos obtener estudiando esta obra?


Actividad 2. Historiadores ante las fuentes

Imagina que encuentras este documento:

«La hermandad acuerda encargar al maestro escultor una imagen para su capilla…»

¿Qué preguntas debería formular un historiador antes de utilizar el documento?

El alumnado deberá plantear cuestiones relativas a autor, fecha, procedencia, finalidad, destinatario, autenticidad, información aportada y limitaciones de la fuente.


Actividad 3. El arte como actividad económica

Una cofradía necesita realizar un nuevo conjunto artístico. Participan:

escultor → pintor → dorador → carpintero → platero → bordador → transportistas

Construye un mapa conceptual que demuestre que el arte barroco generaba también actividad económica y especialización profesional.

Pregunta final: ¿por qué sería incorrecto estudiar el Barroco exclusivamente como fenómeno estético?


Actividad 4. Patrimonio y conservación

Una escultura barroca presenta grietas, pérdida de policromía y daños producidos por humedad.

Un grupo propone «repintarla para que parezca nueva».

Responde:

  1. ¿Sería una restauración correcta?
  2. ¿Qué información histórica podría perderse?
  3. ¿Quién debería intervenir sobre la obra?
  4. ¿Qué diferencia existe entre conservar, restaurar y simplemente «hacer que parezca nueva»?
  5. Diseña tres normas para protegerla.

Actividad 5. Pregunta competencial final

«Sin las hermandades y cofradías, el Barroco español habría sido diferente».

Redacta un texto argumentativo de 150-200 palabras.

Debe contener argumentos relacionados con religión, financiación, artistas, difusión pública, economía y conservación patrimonial, además de una conclusión.

Vinculación con LOMLOE Andalucía — Geografía e Historia, 2.º ESO

Especialmente relevantes resultan las competencias específicas CE1, CE2, CE3, CE6 y CE7. En el currículo andaluz de 2.º ESO, por ejemplo, la CE2 se vincula con CCL1, CCL2, CD2, CC1, CC3, CE3 y CCEC3, mientras que CE7 se relaciona con CP3, CPSAA1, CC1, CC2, CC3 y CCEC1.

CriterioAplicación en esta lectura
1.1Elaboración y presentación organizada de información histórica mediante fichas, esquemas y otros formatos.
1.2Búsqueda, selección y contraste de información y utilización de fuentes para conocer procesos históricos.
2.2Construcción de argumentos apoyándose en conocimientos históricos y fuentes contrastadas.
2.3Utilización adecuada del vocabulario histórico, geográfico y social en textos e intervenciones orales.
3.1Elaboración de conocimiento mediante pequeñas investigaciones y proyectos.
3.4Utilización de secuencias cronológicas y relaciones entre acontecimientos y procesos históricos.
6.1Comprensión de procesos históricos atendiendo a los grupos y estructuras sociales implicados.
7.1–7.4Identidad, cultura, patrimonio material e inmaterial y valoración de los elementos heredados del pasado.

La selección es coherente con programaciones andaluzas de 2.º ESO que, para unidades de transición hacia la Edad Moderna, vinculan expresamente criterios como 1.2, 2.1, 2.2, 2.4, 3.1, 3.4, 6.1 y 7.1-7.4, entre otros.


Competencias clave trabajadas

CCL — Competencia en comunicación lingüística: comprensión de textos históricos, adquisición de vocabulario y argumentación escrita.

CCEC — Competencia en conciencia y expresión culturales: interpretación del Barroco como manifestación cultural y valoración del patrimonio.

CC — Competencia ciudadana: comprensión de las formas históricas de sociabilidad y responsabilidad ante la conservación del patrimonio.

CD — Competencia digital: búsqueda, selección y contraste de información sobre obras y patrimonio.

CPSAA — Competencia personal, social y de aprender a aprender: autorregulación de la comprensión lectora y progresión entre niveles.


Evaluación

Se utilizarán cuatro instrumentos: ficha de comprensión lectora, rúbrica de argumentación histórica, ficha de investigación de la obra y escala de observación del trabajo competencial.

Rúbrica de la actividad

Indicador4 — Excelente3 — Adecuado2 — En proceso1 — Inicial
ComprensiónInterpreta información explícita e implícita y establece inferenciasComprende las ideas principalesComprende parcialmentePresenta dificultades importantes
Conceptos históricosUtiliza con precisión los conceptos y establece relacionesUtiliza correctamente los principales conceptosPresenta algunas imprecisionesConfunde conceptos fundamentales
CausalidadExplica causas, procesos y consecuenciasEstablece relaciones causales básicasIdentifica relaciones con ayudaEnumera hechos sin relacionarlos
FuentesAnaliza críticamente procedencia, finalidad y limitacionesObtiene información relevanteExtrae información básicaNo interpreta correctamente la fuente
ArgumentaciónFormula tesis y la demuestra mediante evidenciasArgumenta de forma coherenteArgumentación simpleRespuestas sin justificar
VocabularioUtiliza terminología histórica y artística con precisiónEmplea correctamente el vocabulario esencialUtilización limitadaVocabulario muy impreciso
PatrimonioAnaliza críticamente su valor y propone medidas fundamentadasReconoce y valora su conservaciónReconoce su importanciaNo relaciona pasado y patrimonio

Propuesta de calificación de esta actividad

Conviene distinguir entre criterios de evaluación oficiales y ponderación de las tareas. La LOMLOE andaluza establece que los criterios asociados a una competencia específica contribuyen en la misma medida a determinar su grado de desarrollo; por ello, un reparto porcentual de ejercicios debe entenderse como instrumento operativo de la actividad y no como sustitución de la evaluación criterial.

Para obtener una calificación práctica de la tarea sobre 10 puntos propongo: comprensión lectora, 3 puntos; vocabulario y conceptos históricos, 1,5; actividades competenciales, 2; investigación y análisis de fuentes, 1,5; y argumentación final sobre patrimonio y difusión del Barroco, 2 puntos.

La diferenciación básico-intermedio-avanzado no implica tres estándares de aprendizaje diferentes. Permite acceder a los mismos aprendizajes mediante distintos grados de complejidad: en el nivel básico predomina la localización y explicación; en el intermedio, las relaciones de causalidad; y en el avanzado, el análisis de fuentes, la problematización histórica y la argumentación. Esto hace que la actividad pueda utilizarse como medida ordinaria de atención a las diferencias individuales manteniendo un referente curricular común, coherentemente con el modelo establecido por la normativa andaluza.

Orden de 30 de mayo de 2023 — currículo de ESO en Andalucía


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