Dotado de una gran inteligencia, Leonardo se preocupó por todos los campos del saber, por lo cual sus investigaciones se adelantaron a su tiempo. En esa dispersión reside su grandeza y miseria, pues los proyectos superaron las obras.

Nacido en Vinci, en los alrededores de Florencia a mediados del siglo xv, artísticamente pertenece al siglo xvi. Su formación en el taller de Verrocchio le permitió familiarizarse con las técnicas del momento, las cuales rechaza como conceptos a priori. Él considera la experiencia e investigación personal como único método artístico válido. Para Leonardo, la belleza es una cualidad que se logra mediante la creación intelectual y manual. La técnica y la práctica, que se unen al intelecto para crear la técnica intelectual, permite al artista producir belleza. Recogió sus experiencias sobre esta pintura científica en un libro personal que escribió al revés.

Desinteresándose de la tradición florentina por la fama, su centro su interés se concentró en la luz. Así, frente a las formas onduladas d e Botticelli, recurre al esfumato para fundir personajes y la naturaleza en una unidad cósmica y humana.

En sus cuadros siempre aflora una neblina imprecisa que le da un halo de misterio. Sus composiciones responden a esquemas simples y en sus personajes logra una plena integración física y psíquica.


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